MUNDO ANIMAL


    ETOLOGIA CANINA

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    ETOLOGIA CANINA

    Mensaje  Admin el Sáb Abr 24, 2010 11:51 am

    1- Derecho de paso: el líder tiene preferencia de paso SIEMPRE. Esto quiere decir que cuando se mueve por el territorio, los demás se apartan, y no al revés. Olvida tus buenos modales, si tu perro se cruza en tu camino, ignoralo y sigue andando, si tropiezas no te enfades, simplemente actua como una apisonadora: sigue avanzando. Que se aparte. Esto es especialmente importante en casa. El perro que se coloca en medio, en los pasillos o atravesado en las puertas de más tráfico para dormir, no está durmiendo, está controlando al personal. No pases por encima aunque eso no te suponga esfuerzo, se dará cuenta de que le estás cediendo el paso. Si está frente a puertas o en pasillos, coloca la punta del pie bajo su cuerpo y haz cuña suavemente (no se trata de ser violentos, solo de exigir paso libre), hasta que se levante, insiste lo que haga falta, cuanto más jefe se crea el perro más reacio será a moverse, pero no cedas. En pocas repeticiones él mismo evitará ponerse en medio. ¿Te da pena despertarle?, seguro que tiene una camita en una habitación tranquila y sin tráfico, si realmente quiere dormir, que la utilice. Haz lo mismo si se coloca delante de muebles con puertas o cajones, por ejemplo en la cocina, abrelos como si no hubiese nada delante, aprenderá a quitarse si no quiere recibir un "portazo" en las narices. No se trata de usar mala leche, ni de hacerle daño, solo fingiremos que es transparente, que no está (no debería estar) allí. Por lo tanto no hace falta que abramos la boca para nada.

    2- Derecho de comida: el líder come siempre el primero y se lleva la mejor comida, como es lógico. Si tu perro come a horas fijas, asegurate de que no lo hace justo antes que tú. Coloca su comedero cuando el resto de la "manada" haya terminado en la mesa. Y nunca le alimentes desde la misma, por muy penosas que sean sus expresiones. Si se pone especialmente insistente, o incluso mete el hocico en la mesa, tienes dos opciones, ignorarlo totalmente, o gruñir (no le regañes, no lo entendería, solo gruñe, en bajo y clavándole la mirada, hasta que se aparte de la mesa). A la larga resulta muy agradable poder comer sin tener que vigilar que nuestro filete desaparezca de la mesa por debajo de nuestro codo. Si se cae algo accidentalmente al suelo, recógelo con rapidez y dejalo en la mesa, no le uses de "recogemigas", él lo interpretará como que cedes a su petición. La otra parte de este derecho es la de poder enredar en su comedero cuando lo creas oportuno. Si lo haces de modo paulatino desde que es pequeño, rara vez pondrá pegas, acaricialo por todo el lomo mientras come, y de vez en cuando añade algo más de comida o algo especialmente apetitoso: las manos en su comedero significan premio, y no le parecerá mal. Si ya es adulto y pone pegas, no te enfrentes a él, primero sube peldaños en otras facetas menos polémicas.

    3- Derecho a descansar: el líder duerme en los mejores sitios, y además no debe ser molestado. Muy útil el domingo por la mañana, si el resto de la semana madrugas (tu perro estará en pie a la hora que marca el despertador, aunque no haya que ir a trabajar, ¿él que sabe?). La reacción de todo cachorro es la de coserte a lametones en cuanto te pille en posición horizontal. Si no le marcas un límite, considera que puede hacerlo. Ahora bien, si te fijas en ese cachorro cuando va a incordiar a un perro dominate que duerme, verás que no recibe precisamente alabanzas. Actúa igual. Gruñe con ganas y date la vuelta. Si insiste, sigue gruñendo hasta que se aparte de la cama. Lo entenderá en seguida. En este caso, si es el perro el que duerme y no está interrumpiendo el paso, nosotros también respetaremos su sueño. Si además no queremos tenerlo en las camas y sofás (fundamental si es un perro muy dominante, los sitios elevados dan categoría), es esencial proceder desde cachorro, cada vez que se suba, le daremos la orden de bajar, si no obedece (doy por supuesto que se le ha enseñado ese comando), le bajaremos nosotros mismos, con calma y sin enfados, las veces que sea necesario. Si ya estamos nosotros en ese lugar, o bien hacemos lo mismo, o bien optamos por gruñir en cuanto ponga las manos en el mueble, hasta que vuelva al suelo.

    4- Derecho de propiedad: todo lo tuyo es tuyo y lo de los demás, también. ¿Recuerdas al famoso perro del hortelano?, pues era un perro líder. Eso implica que los juguetes, la cama del perro, su comedero y bebedero, y el contenido de la casa en general es tuyo, y se lo cedes porque te da la gana pero puedes recuperarlo cuando quieras. Como el andar quitándole de todo a todas horas al perro es más bien déspota (y de eso no suele haber en el mundo animal), limitate a ejercer tu derecho de cuando en cuando, principalmente con el cachorro, para asegurar que no hay reticencias por su parte a cederte las cosas, aunque las tenga en la boca. Un modo eficaz de no "pelear" por lo que tenga el perro en ese momento es dar un buen motivo para que te lo ceda (ver "soltar" en Adiestramiento).

    5- Contacto corporal: al igual que en las personas, hay zonas más accesibles a los demás, y zonas más "privadas". En función de la dominacia del animal, se dejará tocar más o menos sitios. Si somos el líder, debemos poder tocarle en cualquier sitio sin recibir protestas. Puede ofrecer resistencia pasiva (plegar las orejas, retirar una pata o cerrar la boca con fuerza al querer explorarle), que venceremos con insistencia y paciencia, pero nunca debe emplear gruñidos para impedir que accedamos a alguna parte de su cuerpo. Las zonas más comprometidas son los genitales, la barriga, y el dorso/cabeza, por ese orden. El colocar nuestra mano (o cabeza) sobre el cuerpo de nuestro perro es una señal de dominancia, y al revés, si es él el que coloca una parte de su cuerpo sobre el nuestro, nos está exigiendo algo, no debemos responder JAMÁS. Para evitar problemas de contacto, debemos acariciar a nuestro cachorro a diario, con cariño y por todo el cuerpo, explorarle ojos, orejas, boca, piel......de modo que se acostumbre a que lo manipulemos; cepillarlo ayuda mucho. No se trata de obligarle físicamente a que se deje manosear durante minutos, sino de que poco a poco se habitue a que podemos tocarle donde nos dé la gana. No es raro el perro que "no se deja cepillar la barriga", o "gruñe si le tocas la cabeza", no le dejemos llegar a esos extremos. Si él hace lo propio, podemos ignorarlo o repeler el contacto físico, depende de lo adecuado que nos parezca y de las circunstancias ( a mí no me preocupa que un cachorro de 6 meses coloque su cabeza en mi barriga tras un rato de revolcarnos por el suelo, dado que no se ha mostrado dominante conmigo en ningún momento, lo interpreto más como una señal de confianza que de intento de subir de rango, por poner un ejemplo).

    6- Contacto visual: en el lenguaje canino (y en el nuestro) una mirada fija en los ojos del otro implica dominancia y autoconfianza. Esto podemos hacerlo desde muy pequeños y asegura nuestro liderazgo sin riesgos (es peligroso en perros desconocidos o ya muy dominantes). En un momento de relax, clavar la mirada en los ojos de nuestro perro, llegará un momento en que él retire la vista girando la cabeza, ese es el objetivo, cuanto más afianzada esté nuestra posición, menos tiempo durará el contacto ocular.

    7- Comandos: si eres el líder, tu perro debería hacer lo que le pides, al menos la mayor parte del tiempo (se supone que no eres un sargento que da órdenes a todas horas). Cuando el perro es muy joven, hay que enseñarle el significado de esos comandos, y una vez los tenga muy claros, insistir en que los haga, si no vale el comando verbal, puede ser necesario "obligarle" físicamente a obedecer, no con malos modos, simplemente "empujándole" a que lo haga. Si no viene y está atado, tirones muy suaves de la correa le harán seguirnos. Si está en el sofá y no baja, se le coje en brazos y se le pone en el suelo. Si no sube al coche, le subimos nosotros....de todos modos si estas situaciones se repiten muy a menudo (el perro no hace nada de lo que le pedimos), tal vez trata de decirnos algo..... (repasa la lista anterior).

    8- Tú mandas: o eso crees, no?. Si tu perro te da órdenes y tú descuidadamente, las obedeces, él es el líder. El juguete que te trae, la petición de comida, el bebedero lanzado a tus pies, la correa en la boca y sentado frente a la puerta de la calle, el arrastrarte durante el paseo......hay mil y una situaciones en las que el perro nos ordena hacer cosas que nosotros hacemos sin pensarlo dos veces, y luego nos extraña que nos gruña al quitarle algo de la boca o no venga cuando le llamamos. Estas situaciones son conflictivas, confunden mucho al animal (a veces tratas de tomar el control, pero lo haces con poca decisión y ninguna constancia: no eres previsible y no se fía de ti), y generan tensión e incluso violencia entre los miembros de la manada. Lo primero para evitar esto (además de lo anterior) es hacer lo que él hace: observar. Esta actitud es clave. Nuestro perro lo observa todo, y hace muchas asociaciones en función de lo que ve, que le serán útiles en algún momento de la convivencia. Pues más nos vale seguir su ejemplo. Si le observamos detenidamente, y nos sacamos de la cabeza esas cositas que nos distraen y nos hacen ir por el mundo sin ver ni oir lo que pasa a nuestro alrededor (el jefe, la hipoteca, la inflacción, la avería del coche......), nuestra relación lo agradecerá. Y al fijarnos nos damos cuenta de cuántes veces nuestro perro nos manipula para obtener algo de nosotros a lo largo del día. En estos casos tenemos dos opciones: ignorarlo, o complacerle. En el segundo supuesto, por ejemplo quiere jugar, es preferible aceptar (aunque lo ideal sería que nosotros hubiésemos iniciado el juego), ya que nuestro perro se aburre, y si no se le hace caso, se buscará la vida por otro lado (poco deseable). Pero en estos casos lo que debemos hacer es invertir los términos. Si recibimos una petición de nuestro perro, le daremos nosotros alguna orden (que se siente, que camine un rato al lado, lo que nos parezca), y como recompensa, jugaremos con él, le daremos algo de comida, etc. Así es él el que obedece, no nosotros.

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